Hace once años

Hace once años entré a la preparatoria, el primer gran cambio en mi vida. Fue una etapa complicada, pero gratificante, y que me hizo mejor persona.

¿Por dónde comenzar a describir mi experiencia? Pasaron tantas y tan variadas cosas. No quiero dejar nada de sin decir, por miedo a olvidarlo, pero supongo que la interpretación del recuerdo es inherente al hecho mismo de recordar. Supongo entonces que lo mejor será comenzar por el principio y soltar las cosas conforme pasen por mi mente. Cuando menos así seré fiel a mi pensamiento, ya que no a los hechos.

Entré en la Escuela de Bachilleres “Ricardo Flores Magón”, Oficial B, que es, de acuerdo con los números, la mejor preparatoria del estado de Veracruz. Así, de pronto y de golpe, dejé de ser el pez grande en el estanque pequeño que representaba mi pueblo, y eso me hizo crecer. Tengo aún  hoy muy presente mi primera clase de física: Siete de la mañana, después de haber despertado a las cinco de la mañana y haber pasado la tarde anterior haciendo tarea de matemáticas. El profesor comienza a hablar con mucha calma sobre el movimiento de un cuerpo en línea recta, primera ley de Newton. Comienza a notarse emoción en su voz. Dice algo como: “claro, si el objeto se mueve a velocidades cercanas a las de la luz, digamos, 0.99 veces c…” y a continuación procede a disertar acerca de la relatividad especial. Sobra decir la cara de premio que teníamos todos cuando el profesor nos voltea a ver. Seis saqué al final, y salí contento.

Recuerdo el primer beso, con sabor a frambuesa.

Como olvidar a los amigos de la secundaria que siguieron conmigo en el bachillerato, Beatriz y Raúl, bellísimas personas. Desmañanarnos para llegar a las siete de la mañana a la escuela. Las horribles y larguísimas tareas. Lo difícil que es ser adolescente y descubrir el mundo en el poco tiempo libre que deja la escuela. Estudiar para los exámenes. Los ratos perdidos en el camino a casa.

La olimpiada de química, y todo lo que significó en mi vida.Soy químico de profesión ahora. Miguel, Beto, Laila, e Itzel, mis amigos. Soy muy afortunado por haberlos conocido y haber compartido tantas aventuras tontas con ellos.

En las tardes estudiabamos para la olimpiada, pero como no había tiempo para regresar al pueblo Raúl y yo comíamos en casa de Beto. Que tiempos tan divertidos, dios. Nunca me he reído tanto.

Ventura, mi amigo Ventura que se casará en otoño y no me ha invitado el maldito, contando el peor chiste del mundo. Rojas, que también tocaba la flauta. Didi, tan divertida ella, tan mala onda con Ventura. Las horas vacías en la escuela.

Araceli, hablar con ella era tan divertido. Roberto Carlos, un muchacho del sur de Veracruz, luchando por entender las clases de español. Desde las primera semanas fue muy claro para todos que algunos no iban a lograrlo, que mas temprano que tarden tendría que irse. Al final partió más de un veinte por ciento de mi generación.

La escuela, toda azul, azul por todas partes.

Kickflip, underflip!

Al final tantos recuerdos me han abrumado. No encuentro manera de exponerlos. Son meras imágenes, acaso recuerdos de recuerdos. La salida de la escuela. La mamá de Daniela. El coche de Araceli con el contador de kilómetraje desconectado. El pastel de la cafetería. El parque Juárez. Orizaba. Danny’s pizza. Los sábados de olimpiada. Las bombas de humo. Los juegos de futbol maestros contra alumnos. El profe Chucho. La posada de la olimpiada. La maestra Edith. Hugo y Mayeli. La primera olimpiada estatal. Ir a Xico con Beatriz. El megaputazo que se llevó Dante en la cabeza. Janus enseñándonos a hiperventilarnos. Ir a natación con Beatriz. Aura. César, tan mamón. Los malabares. Aprender a beber poquito. Christian. El trabajo interminable de dibujo técnico. José Luis expulsándome de clase. Tantos y tantos problemas con la administración de la escuela. El cabello con oreja descubierta. El cinturón larguísimo. El gringo y su peculiar español. Linux. El último examen de matemáticas. Tres exámenes por día. Rojas, en clase de geometría analítica molestando a Ventura. La clase de filosofía de Kinatzin. El maestro Prat. Ser feliz sin saberlo. Taller para niños.

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Acerca de José Manuel

I'm from Mexico and currently in a PhD program in the University of Oviedo, in Spain.
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