El final de la liga

Previo

Después de una larga temporada en lo que constituye una sorpresa monumental el Atlético de Madrid de Diego Simeone llega a la última jornada como líder de la Liga con 91 puntos. Empatados el el subliderato, con 89 puntos se encuenta el Real Madrid, y con un punto menos, 88, está el Barcelona. De esta manera, los duelos que decidirán el destino de la competición son el Espanyol-Real Madrid y el Barcelona-Atlético de Madrid, ambos a disputarse en la capital catalana.

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Nuestra atención se fija en el Camp Nou. El estadio está lleno, como es usual, pero se percibe desánimo entre los aficionados. A lo largo del año el club ha enfrentado una serie de problemas extra deportivos, la sanción de la FIFA al club por fichar jugadores menores, los problemas de Messi con Hacienda y el escándalo de los malos manejos en el fichaje de Neymar que llevó a Sandro Rossel a dimitir como presidente de la entidad. Además, las últimas actuaciones del club, la fatídica victoria contra el Elche con un gol de penal, el empate en casa frente al Getafe, así como la derrota 1-0 contra el mismo Atlético, no ha dejado buenas sensaciones.

Sumado a lo anterior, para ser campeón el Atlético necesita únicamente un empate. El Real Madrid, en cambio requiere vencer al Espanyol, y que el Atlético pierda. Finalmente, la única posibilidad que daría la Liga al Barcelona es una victoria propia y que el Real Madrid no gane en el campo del Espanyol. Se dice con seguridad que el Real Madrid vencerá hoy en el campo Cornellà-El Prat. La duda en los asistentes tiene fundamento, “si ganamos, hacemos ganar a nuestro máximo enemigo”. Parece ser que el odio es más grande que el propio orgullo deportivo.

El equipo sale con la que ha sido su alineación habitual este año; Pinto en la portería desde la lesión de Valdés. Alves, Piqué, Mascherano, y Alba atrás. Busquets, Xavi, e Iniesta en la media. Finalmente con Messi, Neymar y Pedro en la delantera.

El juego es ríspido al comienzo. El Atlético empuja al Barcelona hacia su propio campo. Arda Turán tiene una ocasión de gol, un balón que pasa apenas arriba del travesaño. Costa pelea con la defensa. Después de algunos minutos Iniesta, mediante conducciones largas, comienza a recuperar el control del balón. El juego de asociación tradicional del equipo. Se toca largamente en medio campo sin crear sensación de peligro. Un contragolpe del Atlético culmina en un disparo de Adrián que se abre ligeramente y pasa al lado de la portería de un Pinto ya vencido. “Messi camina en la cancha, como es su cosumbre” señalan los comentaristas deportivos en la transmisión televisiva. El juego es anódino. El Barcelona parece querer y no poder. El Atlético parece poder pero no querer. Pareciera dosificarse para la final de la Copa de Campeones. El árbitro pita una falta en el medio campo.

Los aficionados discuten. El Madrid gana 0-1 al Espanyol. “Se están dejando ganar, hijos de puta” se escucha decir a uno. El resultado actual da como el campeonato al Atlético de Madrid. Si el Barcelona llegara a anotar un gol, en cambio, el campeón sería el Real Madrid. “Deberíamos dejarnos ganar para evitar que el Madrit se lleve la liga” dice un muchacho con la camiseta del club con el logo de UNICEF. Se escucha un corillo de aprobación. Pienso en la ciudad, y en la humanidad, y su increíble capacidad para agruparse frente a un enemigo común. Es triste, pero cierto. Es cierto, y un poco decepcionante. Quiero creer que no todos los otros 99,785 seres humanos aquí comparten ese pensamiento. Quiero creer.

Gol del Atlético de Madrid. Godín remata de cabeza un tiro de esquina ganado laboriosamente por Costa. Apenas hay aspavientos en la tribuna. La banca de ambos equipos sale a calentar al minuto 40. El árbitro pita el final de la primera parte.

Salen los equipos. “Substitució al FC Barcelona. Amb el número vint-i-quatre, Sergi Roberto substitueix, amb el número onze, Neymar Jr.” anuncia el sonido local. Se oyen tímidos aplausos esparcidos por el estadio. El cambio sirve para colocar a Iniesta como delantero por izquierda. Un movimiento natural en el esquema de Martino. Un movimiento predecible de Martino. El Barcelona domina, pero parece que es más debido a la displicencia del Atlético. Alba rechaza un balón. Este le cae a Iniesta, que conduce hasta topar con dos adversarios que lo despojan a medias. La pelota no es de nadie en tres cuartos de cancha. Parece que Gabi la tomará sin problemas pero Messi aparece de la nada y la toma. Conduce con velocidad hacia la portería. Deja atrás a Gabi. Se quita a Koke que le ha salido al paso. Está frente a Godín. Este le cede por una fracción de segundo el perfil izquierdo. PUM. Gol. “Gooool” grita la megafonía del estadio. Gol. Gol de Messi, de pierna izquierda desde fuera del área, el estilo de la casa. Algunos aficionados gritan el gol, otros se miran entre sí, confusos.

Messi corre al área técnica y abraza a… ¿qué? ¡Messi abraza a Puyol! Martino no está en la banca. La cámara del estadio busca a Martino en la banca sin éxito. Es muy raro. Me conecto a twitter para enterarme si alguien ha dicho algo respecto a la ausencia de Martino. El entrenador no salió del los vestidores después del medio tiempo, nadie sabe nada más al respecto. “Puyol es el entrenador ahora” dice mi vecino en la grada. No sé si sea verdad, pero quiero creerle.

El equipo parece otro, o me parece otro. El problema es que el Atlético de Madrid también despertó ya. Están peleando cada balón con mucha más intensidad. Una entrada dura en el medio del campo sobre Xavi. Esto luce mal. Entra Bartra en su lugar. Mascherano es centrocampista ahora. Es la primera vez que lo veo jugar ahí, hasta donde puedo recordar. Es claro que se ha perdido control del medio campo. El juego se vuelve un ida y vuelta, pero no hay nuevas anotaciones.

Con cada nuevo ataque del Barcelona los catalanes en la tribuna hacen más ruido. No están cantando, si no discutiendo. Una parte de la tribuna está a favor de ganar el partido y otra está en contra. Me digo que nada está perdido y me pongo a gritar también. Diego Costa dispara y da en el poste. Se oye el ruido de la reverberación del metal. Se hace silencio un segundo. Es claro que Iniesta no puede más. “Substitució al FC Barcelona. Amb el número nou, Alexis Sánchez substitueix, amb el número viut, Andrés Iniesta” es escucha una voz diferente desde el sonido local. El ruido aumenta nuevamente, pero esta vez es un clamor de aplausos uniforme. Solo en Iniesta coincidimos.

Es claro que el equipo está intentando ganar. “Gol del Madrit, coño. 0-2” dice un muchacho frente a mí. El Barcelona cambia su manera de jugar. Alexis toma el centro del campo y Messi va al lado derecho, mientras Pedro cambia de banda al lado izquierdo. Las cosas no se ven bien. Tiro de esquina a favor del Atlético. Pinto sale mal y se queda a medias. Sostengo la respiración. Sergi Roberto salta y le gana en el cabezazo a Adrián. El rebote lo toma Mascherano que lanza un pase al espacio para Messi. Koke toma de la camiseta a Messi pero no puede deterlo. Este toma el balón y se encara a a Filipe Luis. En el borde del área Messi hace un ligero movimiento como si fuera a driblar hacia el centro y el defensor sigue el movimiento, sin embargo, sale hacia afuera. Con un golpe seco con pierna derecha el argentino vence a Courtois por segunda ocasión en la noche. Messi, anotando de derecha, no puede ser más que un signo del fin de los tiempos, y el estadio esta vez celebra sin más.

El Atlético de Madrid se vuelca al ataque. El Barcelona tan pronto como recupera lanza a sus delanteros en pases largos al espacio, intentando alargar al equipo contrario. Alexis vuelve en las ayudas. Todos corren como si se les fuera la vida. No sé si me parece mal o bien. No quiero saber que el Real Madrid será campeón, pero tampoco quiero ver perder a este equipo. No sé lo que quiero, pero hago mucho ruido cuando Pedro gana un balón en medio campo se precipita a toda velocidad sobre la portería contraria. El juego se torna aún más ríspido. Álves pierde la cabeza ante una falta de Costa y lo patea. El árbitro expulsa a ambos. Últimos minutos. Alexis, el nuevo lateral derecho, gana un balón y lanza a Messi por la banda nuevamente. Godín no sabe, hoy menos que nunca, hacia que lado saldrá el argentino y lo intenta derribar con una tacleada digna de la copa de las tres naciones. Messi lo esquiva y se desplaza hacia el centro, su movimiento natural. Juanfran cierra a Messi al tiempo que el portero sale. Messi pica el balón, que pasa apenas arriba del travesaño. El árbitro pita el fin del tiempo complementario.

Algo se escucha en el sonido local. Sé que el Madrid es campeón, pero no importa. ¿Por qué habría de importar cuando existe el Barcelona?

Y ya, esa es la historia, la que me gustaría que fuese.

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Acerca de José Manuel

I'm from Mexico and currently in a PhD program in the University of Oviedo, in Spain.
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