Vivir

La vida no es cosa sencilla, pero tampoco complicada,
es solo vida y lo demás son chingaderas.

Yo nací en en año de 1938. Nosotros eramos muy pobres, vivíamos por la cañada vieja, atrás del trianón, donde los ríos se juntan. Mi papá bajaba con el caballo todos los domingos al pueblo y algunas veces yo iba con él, a según lo que se necesitara. Mi papá me enseñó a tomar aguardiente a los doce años. Nosotros tomamos aguardiente derecho, siempre.

Tu abuelo fue lechero, tenía entonces un caballo negro grandote, bien bonito, y se iba a repartir leche a La Orduña y a Mauixtlan y más para allá. Ay, en ese tiempo tu abuelo bebía mucho. Todas las tardes oíamos al caballo relinchar porque tenía hambre. Luego más en la noche llegaban a tocar la puerta para que les pagaramos lo de la leche y yo tenía a tus tíos y a tu mamá chiquitos, apenas iban a la escuela. Ay, me daba harta pena. Yo les decía a los señores que tu abuelo no había llegado y que no sabía a qué hora iba a regresar. Más después llegaba él, tomado y con los ojos rojos rojos, alegando, feo vaya.

Tu abuelo nos trataba muy mal, nos pegaba mucho, con el cinturon, con las manos, con lo que encontrara. A mí me daba mucho miedo cuando escuchaba la puerta abrirse y luego sus pasos pesados. Nos gritaba, le gritaba a mí mamá, gritaba bien feo. Una vez le pegó a tu mamá pero ella dijo que no iba a llorar y no lloró. Se aguantó. Como no lloraba le pegaba más fuerte, hasta que se cansó.

Tu abuelo fue pescador, y albañil, le hizo a todo lo que pudo. Los trabajos no le duraban, se peleaba con todos, siempre alegaba. Cuando se fue a Veracruz se fue siguiendo a una muchacha cuando tu mamá tenía meses, era un cabresto. Entonces tu abuela vino a verme y me dijo: hermano, ayúdame a ir a traerlo. Así nos fuimos a ver si lo encontrabamos en el puerto. Lo hallamos en una cantina un martes, me acuerdo bien porque al otro día era miércoles de ceniza y ya nos teníamos que regresar.

Sí, mi papá quiso ser campesino, como su papá, pero él nunca aprendió el oficio y pues así no’más no se puede. Le rentó tierras a su compadre allá por donde nace el río, tierras para café. Luego se puso a sembrar milpa y nos llevaba al Vano y a mí a chingarnos con él. Me acuerdo que tenía como diez años entonces. Luego vió que no le daba y se fue a trabajar a una construcción a Xalapa y dejó botadas las tierras. Entonces yo me fuí a trabajar con doña Concha.

Tu abuelo está triste, por eso bebe. Nunca hizo nada. Toda su vida se la pasó tomando, gritando y luego pidiendo perdón. Si comienza a tomar luego ya no la puede parar, pobrecito mi papá. Pero ya no se puede convivir con él, es muy grosero. Ya está grande, ya no entiende razones. El otro día decía que le dolía el estómago pero no quiere ir al médico. Yo se que está mal pues, pero tampoco lo podemos obligar.

Mï abuelo fue un hombre de su tiempo y como tal no supo entender lo que su entorno necesitaba de él. Se inflamó y consumió en todos y cada uno de sus arranques, escurriéndose en los patetismos y excesos propios de un alcohólico. Mi abuelo me enseñó a volar papalotes cuando tenía seis años. Mí abuelo me enseñó a jugar beisbol cuando tenía ocho. Yo extrañaré a mí abuelo.

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Acerca de José Manuel

I'm from Mexico and currently in a PhD program in the University of Oviedo, in Spain.
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